La autocompasión como forma de cuidado de uno mismo

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La autocompasión como forma de cuidado de uno mismo

16 diciembre 2020. 8:00 am

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O porqué es tan importante entendernos a nosotros mismos como a los demás 

Podríamos definir la compasión como la disposición a tratar a los demás amablemente, entender sus sentimientos, validar estos sentimientos en ellos y, si es posible, ayudarles: trasladar en acciones nuestra amabilidad y comprensión con su sufrimiento.

Hay personas con enorme capacidad de compasión y otras muy poco compasivas, dispuestas a culpar y criticar el sufrimiento de otros, justificándolo incluso con argumentos para mantener esta postura.

Las personas con poca compasión las vemos a menudo, incluso pueden calificarse a sí mismas, y ser calificadas por otros, como honradas y buenas. La compasión y su contrario ( que podría ser la indiferencia) siempre tienen argumentos para ser puestas en práctica.

Sin embargo, la compasión por uno mismo, la autocompasión, pocas veces se práctica: nos tratamos con dureza, nos criticamos y devaluamos al mínimo error, no digamos ya si nos va mal en alguna área vital importante para nosotros, podemos castigarnos impunemente y dejarnos la autoestima muy dañada.

La autocompasión como forma de cuidado de uno mismo
Foto: Priscilla du Preez

la compasión por uno mismo, la autocompasión, pocas veces se práctica: nos tratamos con dureza, nos criticamos y devaluamos al mínimo error

Yo a mis clientes les digo que se traten con más cariño, que se cuiden. Esto es la base de la autocompasión.

Es el reconocimiento del propio sufrimiento y responder a él amablemente, es tratarse con calidez, cuidado y amabilidad, de la misma forma en que lo haríamos con quien amamos y tuviera el mismo dolor.

Es cierto que hay personas que, ante el dolor de un ser querido, también lo invalidan y son críticas; el daño que causan con esta forma de actuar es enorme.

Muchos encuentran amenazante la autocompasión porque supone debilidad; dejar de criticarse y castigarse implica para ellos que pueden caer en la indulgencia imperdonable de aceptar sus errores. Otros creen que da una imagen pobre de sí mismos y se sienten avergonzados.

Muchos encuentran amenazante la autocompasión porque supone debilidad…dejar de criticarse y castigarse implica para ellos que pueden caer en la indulgencia imperdonable de aceptar sus errores

En el fondo está la culpa y la vergüenza adquiridos en experiencias tempranas, creencias inculcadas por estas experiencias que les impiden tratarse con cariño, porque a su vez no fueron tratados con cariño por los que tenían que habérselo dado.

La autocompasión es una forma de aumentar la autoestima y avanzar hacia una mayor felicidad.

Podemos aprender a tratarnos bien emocionalmente:

1.

Tomar conciencia del dolor:

Notar pensamientos, sentimientos, emociones, imágenes, sensaciones, recuerdos, presentes en el momento. No luchar ni evitarlos y expresarlo para nosotros mismos, esto es simbolizar a través del lenguaje. “Estoy triste, tengo miedo, siento vergüenza”

2.

Defusión de los juicios negativos

Observar y nombrar desde esta postura del observador. Dejarlos estar, pero sin quedarnos atrapados por estos contenidos mentales y corporales.

3.

Actuar con amabilidad hacia uno mismo:

Somos humanos y por tanto cometemos errores. Del mismo modo esta sensación de imperfección, de torpeza, no es mía,  sino un mandato aprendido que me he creído.

4.

Acceder al niño que fuimos y que nos acompaña.

Imaginar que le consolamos y abrazamos. Es posible que el miedo o la vergüenza, sean del niño; algo que se activa en ciertas situaciones y que nos hace reaccionar de forma automática.

5.

Cuidarnos física, mental y emocionalmente.

Pasar tiempo de calidad con las personas que nos tratan bien. Cuidar el cuerpo y también cómo nos hablamos a nosotros mismos.

6.

Acariciarnos...

Donde sentimos el dolor emocional.

La autocompasión como forma de cuidado de uno mismo
Foto: Tim Marshall

7.

Validar el dolor.

Aceptarlo como algo normal del ser humano. No invalidarlo llamándonos débiles.

8.

No compararnos con otros.

Todo el mundo comete errores y sufre en algún momento, pero nos comparamos siempre en aquello donde nos sentimos defectuosos.

9.

Conectarnos con los demás.

Decirnos “A nadie le importa” o hacernos preguntas sin respuesta como “¿Por qué a mí?”, nos aísla y desconecta de los demás.

La autocompasión como forma de cuidado de uno mismo
Foto: Jude Beck

El dolor está porque percibimos una brecha entre lo que necesitamos y lo que está ocurriendo en realidad. Nos informa y nos contacta con lo que tenemos pendiente.

Nos dice que lo que necesitamos y que no lo estamos consiguiendo, y que tenemos que pararnos, cuidarnos y pensar cómo actuar.

El dolor nos conecta con lo que valoramos, por eso lo de estar bien a toda costa es absurdo e incapacitante; es negar la realidad y la valiosa información de nuestras emociones.

estar bien a toda costa, es absurdo e incapacitante; es negar la realidad y la valiosa información de nuestras emociones

Aprender de los errores, no castigarnos, y felicitarnos por lo que hacemos y nos sale bien, pero también por el esfuerzo y energía que empleamos, aunque el resultado no sea el esperado, es una buena forma de cuidarnos emocionalmente.


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