comer chiringuito sin engordar

Alimentación, Nutrición, Salud

Qué comer en el chiringuito sin que la báscula se descontrole

13 julio 2020. 7:00 am

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Si quieres "mantener el tipo" este verano, te damos las claves para comer fuera de casa y no engordar en el intento

Hay pocas cosas más placenteras que llegar al chiringuito después de un soleado día  de playa, cenar con los amigos y despedir el día con un vino viendo cómo el sol se pone en el horizonte.

Esta bucólica estampa, anhelada por el común de los mortales, no está exenta de peligro, pues una semanita de chiringuito a tutiplén es suficiente para descontrolar a la báscula que tanto esfuerzo nos costó dominar.

Sabemos que es difícil no sucumbir a los fritos, helados y demás tentaciones; por eso te damos consejos prácticos para que disfrutes de tu estancia en el chiringuito sin ganar unos kilos de más.

1.

Bebe agua antes de pedir tu bebida favorita

El consumo de alcohol en verano aumenta la deshidratación corporal y hace que confundamos el hambre con la sed. Consumir alcohol cuando tienes sed, además de aumentar la deshidratación provoca que bebas más rápido.

Si no quieres acabar la jornada playera con un tambaleante “otra ronda para todos”, bebe al menos dos vasos de agua antes de pedirte una bebida alcohólica.

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Foto: petrenkod

2.

Controla las raciones en las comidas grupales

El calor y el desorden horario de las vacaciones invitan a dejar a un lado el menú formal. Solemos decantarnos por varios platos o tapas fáciles para compartir entre amigos o familiares. 

Elige lo que vas a comer y sírvetelo en tu propio plato, así evitarás picotear y será más fácil controlar lo que comes.

3.

Elige bien el menú

Te proponemos distintas opciones saludables que podrás encontrar este verano en tu chiringuito preferido:

APERITIVO

Marisco: pulpo, gambas, mejillones, sepia, ostras, berberechos…

Al natural, a la plancha o al vapor, están exquisitos en cualquiera de sus versiones. Son alimentos con proteínas de alto valor biológico y ricos en hierro. Aportan pocas calorías y te ayudarán a llegar a la comida con menos apetito.

Lacón al natural, a la plancha o a la gallega.

Su carne suave y ligera tiene un alto contenido en proteínas y es bajo en grasa. El lacón de alta calidad o “tradicional” proviene de cerdos alimentados con cereales,  castañas y bellotas, lo que se traduce en grasas buenas para el consumidor.

Encurtidos: pepinillos, cebollitas perla, berenjenas…

Son tapas sencillas, fresquitas y no necesitan cocinado previo. Apenas tienen grasas pero sí un alto contenido en fibra y proteínas que te ayudarán a sentirte saciado y no devorar en la comida.

Los encurtidos son ricos en probióticos gracias a su proceso de fermentación en vinagre o salmuera. 

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Foto: Kittichet

ENTRANTE

Ensalada  de espinacas, canónigos, rúcula, acelgas, berros o lechuga.

Es un alimento con muy pocas calorías y un alto contenido en fibra con efecto saciante  que te ayudará a disminuir el apetito. Las ensaladas variadas de hoja verde aportan vitaminas A,B,C,E y K y si les añades tomate, pepino o zanahoria, tendrás un plato sano y fresquito.

Los frutos secos, las legumbres o las aceitunas en las ensaladas, son una buena opción siempre que no abusemos de ellos, pues aumentarán considerablemente las calorías de nuestra ensalada.

Vichyssoise de puerro, calabacín, espárragos o melón. 

Son una opción estupenda como entrante por su alto contenido en fibra y agua que conseguirán saciarnos a la vez que nos hidratan. El aporte calórico es bajo si no se les añade nata o harina para espesar.

Gazpacho de tomate, pimiento, pepino, ajo, aceite de oliva, vinagre y sal.

Es difícil no sucumbir en verano a un gazpacho bien fresquito. Aunque es primo hermano del salmorejo, es una opción más saludable al no llevar pan añadido. Es indudablemente uno de los platos estrella de verano por ser ligero y con gran valor nutricional y antioxidante.

Parrillada de verduras de calabacín, puerro, cebolla, tomate o berenjena…

La parrillada de verduras es una opción perfecta para aprovechar los nutrientes de verduras variadas cocinados sin apenas grasa. Una bandeja de apetecibles verduras a la brasa, siempre es una buena opción.

SEGUNDO

Pescado de la zona: caballa, sardinas, atún, bonito, boquerones, lubina… 

Déjate asesorar por el camarero y pide el pescado del día, suele estar recién capturado y estará delicioso a la plancha, a la brasa o al vapor. El consumo de productos locales y frescos aporta mejor sabor, mejor calidad y mantiene intactos todos sus nutrientes.

El pescado azul tiene más grasa que el blanco, pero es una grasa saludable de alta calidad nutricional que nos aporta ácidos grasos Omega3 y nos ayuda a quemar grasa y bajar el colesterol malo (LDL).

Foto: Marta Ortiz

Paella de marisco, de carne o mixta.

Como sabemos que no vas a poder resistirte a la “Reina de los Chiringuitos”, te contamos algunas cosas que deberías saber sobre este plato delicioso: Un plato de paella aporta entre 300 y 450 calorías (dependiendo de los ingredientes) así que piénsate dos veces si quieres repetir ración o prefieres “mantener el tipo”.

Cómo ya sabrán los diabéticos, es un plato que debe consumirse con moderación, pues después de un plato copioso, los niveles de glucosa en sangre se ven incrementados.

El arroz tiene un indice glucémico alto que provoca una subida rápida de la glucosa.

La cantidad de glucosa que las células pueden almacenar tiene un límite; si este se sobrepasa, la insulina se encarga de destinar este exceso a los adipocitos (células de grasa) donde será almacenada. 

Para rebajar el índice glucémico de un plato de paella, es recomendable tomar verdura y proteína (carne o pescado) con el arroz. También podemos consumir el arroz integral para aumentar la cantidad de fibra y conseguir que la metabolización del arroz sea más lenta.

POSTRE

Fruta: melón, sandía, ciruela, papaya, cerezas, melocotón…

Recuerda que debes comer tres piezas de fruta de temporada al día, que aportarán a tu dieta las vitaminas, fibra, minerales y antioxidantes que necesitas, aunque no es necesario que la tomes después de la comida. El melón y la sandía tienen muy pocas calorías y una gran cantidad de agua, así que no necesitarás un helado después de la comida para refrescarte.

Sabemos que como la comida casera no hay nada pero también se puede comer fuera de casa de manera equilibrada y saludable. Degustar tus platos mirando al mar es un placer, pero no dejes que una mala digestión te arruine una tarde de playa.  

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Foto: Morsa Images
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