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Devoción y distracción, o la pasión de vivir el presente…

29 febrero 2020. 9:00 am

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…y no me digas que no tienes tiempo, que este año tenemos un día más.

Te despiertas con la alarma del móvil que sincroniza con tu reloj y tu ordenador (al menos), y te estresas ya por partida triple. Tienes varios Whatsapps, mensajes de Telegram, un recordatorio en Calendar, un Slack, notificaciones de Instagram, Facebook, Twitter, Teams…. El agobio va in crescendo y aún no son ni las siete y media cuando llegas a la cocina después de una ducha apresurada amenizada por unos cuantos recordatorios más. 

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Foto: portishead1

¿Te suena? ¿Qué tal si te paras un momento y vives un poco y te das cuenta de lo importante y maravilloso que puede ser tu tiempo? Y qué mejor día para empezar que hoy, este día que te han regalado.

Te invito a ‘perder el tiempo’, entendiendo como tal el aparcar esa lista de cosas pendientes y distraerte conscientemente haciendo cualquier cosa aparentemente inútil e irrelevante, intachable e incompartible de esa lista de pendientes en tu hiperconectada vida. 

Si la hoja en blanco te da pavor y no sabes por dónde empezar a hacer ‘nada’, igual es buena idea preparar un Libro de Horas. 

En la Edad Media un Libro de Horas (u Horarium) era un tipo de manuscrito que se preparaba normalmente para la nobleza con rezos y salmos para cada hora litúrgica del día. Así comenzaron, pero gradualmente se fueron ampliando y enriqueciendo con otras indicaciones útiles para incorporar elementos de la vida monástica a la vida cotidiana de la nobleza con oraciones, lecturas y contemplaciones enriquecedoras. 

Como inspiración para preparar tu Libro de Horas puedes empezar leyendo A Book of Hours de Jessica Kerwin Jenkins

All the Time in the World: A Book of Hours

con interesantes anécdotas de distintas culturas, épocas y sujetos para llenar nuestras horas. Nos cuenta inusuales, fantásticas y preciosas formas en las que distintas personas a lo largo de los siglos y en distintos continentes han ocupado su tiempo. La intención es recordar placeres olvidados del pasado que inspiren al lector para ‘distraerse’ y utilizar como antídoto contra la lista de tareas de cosas que hacer – GTB (Getting things done) - y en lugar de preguntarte: ¿Qué tengo que hacer?, sugiere que te preguntes: ¿Qué haría Baudelaire? (WWBD What would Baudelaire do?)

Walden (Letras Universales)

También relata interesantes curiosidades como conocer que a Henry David Thoreau (quien reflejó su aislamiento en los bosques en una cabaña construida por él mismo en su obra Walden) le gustaba de vez en cuando romper su ritual para comer con su madre, quien aseguraba que su hijo no era tan indiferente a la buena vida como creía. 

Descubrir el momento de placer que Fanny Burney, la escritora británica del s.XIX, se reservaba para las tardes, pues a la tierna edad de 14 años no se permitía disfrutar de sus dos pasiones favoritas, leer y escribir durante la mañana, ya que su obligación ‘como buena chica’ era bordar. Se permitía leer en silencio durante la tarde, pero esta nueva destreza no estaba bien vista. De hecho, la lectura por parte de las mujeres era peligrosa e incitaba a la prostitución y al adulterio ya que las mujeres se identificaban con las historias de amor que leían y querían participar. Otra locura de la época. 

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Foto: m-gucci
MANUAL DE LA BUENA VIDA

Más actuales son las propuestas de Luis Racionero en su Manual de la Buena vida. Un Bon Vivant con numerosas pasiones –gourmet, erudito, viajero y ‘amador’ (se ha casado seis veces) que nos propone viajar, beber buen vino, disfrutar del arte y en definitiva vivir ‘voluptuosamente’. En este ‘manual’ encontrarás un capítulo dedicado a ‘lo mejor’ desde ‘la mejor amante’ al ‘mejor hotel’. Incluso el ‘mejor estado de ánimo’, el éxtasis, que los japoneses llaman ‘ satori’ y los hindús llaman ‘samadhi’ y nos enseña a reconocerlo: ‘el tiempo se para, el ego desaparece, se tiene una sensación de ingravidez y todo está bien.’ 

Él sí que sabe… Aunque en realidad todo sabemos lo que nos gusta  hacer, pero no nos lo permitimos. 

Estrellas de Hollywood

Como decía Edith Sitwell, ‘una mujer debería pasar un día a la semana en la cama’ y no le falta razón. En mi Libro de Horas empezaré por seguir el consejo de Edith y si no es un día entero pasaré buena parte de él, con un café que me acompañe y un libro de los anteriores. También habrá lugar para un largo baño de espuma – y podemos preguntar a Mariola por recomendaciones para salir de ese baño más bellas que nunca. Seguiré disfrutando de algún musical, y si es uno de Esther Williams tanto mejor. Un disfrute visual de glamour bajo el agua.

The Art of Conversation

Pero lo que de verdad me apetece es tener una buena conversación. Porque esta es otra destreza que se está perdiendo en favor de la comunicación rápida y práctica. Tener una buena charla, sin prisa y con atención plena y en profundidad es todo un reto y es un gran placer. Dice Catherine Blyth en su The art of conversation, que ‘Una conversación sólo es comparable al sexo, aunque da menos problemas y tiene más importancia’. 

Antes Del Atardecer + Antes Del Amanecer

 Para buena conversación la maravillosa trilogía de Richard Linklater, Antes del amanecer-atardecer-anochecer (con Ethan Hawke y Julie Delpy,) que tuve la fortuna de ver en la década correcta – a los 20, a los 30 y a los 40, igual que los personajes. Un paseo por los sentimientos de cada década para agradecer estar donde estoy.

Y sí, lo he vuelto a hacer, he vuelto a mencionar a Ethan Hawke.

Feliz día 29 y felices distracciones


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