El paladar también se educa

Alimentación, Nutrición, Salud

El paladar también se educa

25 mayo 2020. 9:00 am

Publicado por


A veces lo único que necesitas es un buen abrazo en forma de dulce

Muchas veces nos empeñamos en alejarnos de los dulces porque engordan, y de hecho hasta podemos llegar a autoconvencernos de que no nos gustan por este miedo y terminamos poniendo distancia de por medio hasta el punto de cogerles manía porque sientan mal. Por otro lado existe la posibilidad de que no puedas parar de comer dulces y no puedes hacer nada para remediarlo y luego te enfadas contigo mismo por habértelos comido. Sea como sea, a veces, lo único que necesitas es un buen abrazo en forma de dulce y no caemos en la cuenta de que se pueden comer sin azúcar y nos sabrán igual de ricos y encima nos sentarán mucho mejor. Si crees que no puedes vivir sin tus galletas, bizcochos o caja de cereales… tengo buenas noticias para ti: tu paladar puede reeducarse. 

El paladar también se educa
Foto: GMVozd

¿Cómo educar nuestro paladar?

Cada persona es un mundo y por lo tanto no hay reglas establecidas que puedan orientarnos para conseguir esa transformación. Lo que sí puedo aconsejarte es que tengas en cuenta estos pequeños gestos que podrán ayudarte en tu día a día a educar tu paladar, de forma que termines renunciando a los alimentos perjudiciales que tanto nos cuesta eliminar de la dieta, pues estamos muy acostumbrados a ellos. 

educar tu paladar de forma que termines renunciando a los alimentos perjudiciales que tanto nos cuesta eliminar de la dieta

1.

Cambiar hábitos para invertir en salud.

Primero tenemos que ser conscientes de la importancia que tiene una buena alimentación y que lleva consigo alejarse de los productos ultraprocesados. Deshabituarnos a los sabores artificiales dulces que ha generado la industria azucarera tiene una solución muy fácil: dejar de comprar los productos ricos en azúcares y harinas refinadas, grasas trans… Para recuperar el gusto por lo natural que nos ha hecho perder este tipo de productos, habrá que consumir más materias primas. Yo creo que es un buen cambio, ¿no? Merece la pena.

2.

Leer etiquetas. 

Relacionado con el punto anterior, para dejar de comprar determinados alimentos, deberemos saber leer etiquetas de forma que sepamos distinguir un alimento saludable de otro ultraprocesado.

3.

Actitud y motivación.

 Todo cambio supone unas pérdidas y unas ganancias y tengamos siempre presente que vamos a invertir en salud, por lo que merece la pena esforzarse. 

4.

Cocinar.

Practicar, practicar y practicar. Es mi consejo favorito y el que llevo practicando desde hace años. Me acostumbré a elaborar mis propios postres, desayunos y bizcochos y no hay ni un solo día que me niegue un dulce, ni uno. Cambié el gesto de pasearme por los pasillos de cajas de cereales, galletas y bollería por los de harinas sin refinar y frutos secos. De esta forma, fui probando nuevas mezclas para reinventar las recetas tradicionales y tenía claro que tenían que ser saludables por lo que incorporaba fruta para endulzarlas. Gracias a esto, también descubrí nuevos alimentos que aportarían buenos nutrientes a mi dieta. Ahora mismo, la repostería saludable se sitúa en un plano nutritivo y saciante en lugar de dañino y lleno de calorías vacías. El único inconveniente que veo y me reclaman siempre es el tiempo, esa falta de tiempo que nunca tenemos para dedicarle a la cocina. Pongamos un ejemplo: para ir a trabajar no irías por un camino más corto que estropeara tu coche, ¿verdad? Seguirías yendo por un camino que fuera largo pero seguro. 

El paladar también se educa
Foto: apomares

para ir a trabajar no irías por un camino más corto que estropeara tu coche, ¿verdad? Seguirías yendo por un camino que fuera largo pero seguro

Lo mismo ocurre con nuestro organismo: dedicarle más tiempo a cocinar alimentos que te sienten bien, evitará que a la larga nuestro cuerpo no se estropee por haber escogido el camino corto, el de los ultraprocesados. Por estropear me refiero a desarrollar enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas, cánceres…Hablamos de palabras mayores pero son la realidad, tomar un cambio en nuestro paladar puede mejorar la adherencia a una dieta saludable a largo plazo. 

Recetas

De entre todos los beneficios que supondría cambiar tus hábitos por un consumo de dulce consciente, el que más me gusta a mí es que estarás feliz por poder comer dulce sabiendo que no te engordará ni te sentará mal. Siempre me gusta dejaros algunas de mis recetas sin azúcar para que podáis practicar en casa; además no quiero que perdáis mucho tiempo y por eso las hago fáciles y rápidas. Estas las podrás preparar en casa en 5 minutos y el horno hará el resto. 

-  Granola casera para olvidar los cereales (10mins de horno)

- Galletas de avena para olvidar las “Príncipe” (15mins de horno)

- Tarta de queso rica en proteínas para olvidar esa porción de azúcar de las pastelerías (40 minutos de horno)

Como veis, podemos cambiar los hábitos y reeducar nuestro paladar para que nos ayude a hacer elecciones más saludables.

¡No dejéis de disfrutar comiendo!


Si te ha gustado este artículo sobre reeducación del paladar, te puede gustar:

El paladar también se educa

A comer se aprende

El paladar también se educa

La dieta de las emociones

El paladar también se educa

Adiós al hambre emocional

Compartir en