El gato y las energías
La puerta sin llave

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El gato y las energías

19 enero 2020. 9:00 am

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Si quieres entender a tu amigo más misterioso, sigue leyendo…

El gato es un animal soberano. Es místico, mágico, psíquico y a la vez terrenal, guardián del aquí y ahora, pero también del mañana y ayer que se dan, a la par, en el presente. 

Por todos es sabido que son grandes protectores, equilibradores y transmutadores energéticos. Que ven y perciben cosas que los mundanales humanos no llegamos a entender. 

¿Quién no ha vivido ese momento en el que tu gato se queda inmóvil mirando una esquina de la casa en la que, por mucho que tú miras, no hay absolutamente nada?

¿Quiere esto decir que tenemos un “fantasma” que nos visita? ¿O será que el gato está viendo un minúsculo insecto que nosotros no vemos? Pues bien, la mayoría de las veces no es ni una cosa ni la otra.

Nuestros compañeros felinos poseen unas capacidades innatas que van más allá de lo que nuestro tan estimado cerebro puede tomar en consideración. 

Gato siames en la ventana
Photo by Alex Bertman

En el plano puramente físico, son capaces de oler un aroma a decenas de metros de distancia. Gracias a sus 32 músculos en cada oreja, direccionan estas hacia la fuente de sonido, siendo capaces de percibirlo aunque el origen esté a cientos de metros de distancia. Por supuesto, no olvidemos que el espectro auditivo del gato es mucho más amplio que el nuestro, pudiendo escuchar ¡hasta los ultrasonidos!

Ni que decir tiene que con sus pupilas verticales modulan la entrada de luz en el ojo más óptima para cada ocasión y que, como poseen un reflectante natural en la retina, (Tapetum Lucidum) ven de noche como si nosotros pudiéramos integrar una cámara de visión nocturna. 

¿Y esto qué tiene que ver con las energías? Pues mucho, te lo explico a continuación. 

Los campos electromagnéticos “normales y corrientes” que tenemos en casa son una forma de energía. Aparatos como la televisión, el ordenador, nuestro teléfono móvil, etc. Generan este tipo de campos energéticos. Si bien no todos los gatos poseen el mismo nivel en sus capacidades, la mayoría de los gatos son capaces de percibir estos campos electromagnéticos. 

Puede que en la esquina de la habitación donde tu gato se queda perplejo mirando haya (dentro de la pared) un panel de cableado eléctrico, por ejemplo. ¿A que esto no te lo habías planteado?

Gato gris asomando detrás de la mesa
Photo by Biel Morro

Otra cuestión fascinante de  los gatos es que son capaces de percibir los campos energéticos que provienen, por ejemplo, del suelo. Una veta metálica bajo nuestra casa o el paso de agua subterránea, también genera un campo energético. De hecho, estas dos cuestiones alteran de forma importante el equilibrio energético de la zona donde se encuentran y nuestros amigos peludos pueden captarlas sin esfuerzo como si de un medidor de radiación o de campos electromagnéticos se tratara. 

Más allá de sus increíbles capacidades físicas, poseen otras que catalogaríamos como psíquicas o mediúnicas. Todos los seres vivos tenemos y emanamos energía. Cuando residimos mucho tiempo en una casa, por ejemplo, parte de nuestra energía (o información) se queda “impregnada” en el lugar. Si hemos pasado 20 años en la misma casa y luego la vendemos, da por seguro que los gatos del siguiente propietario van a ser capaces de “saber” que antes allí ha vivido otra persona (además de nuestro olor o el de nuestras cosas). 

Incluso, si se han dado situaciones traumáticas o muy importantes en un lugar, los gatos pueden percibir, al menos, parte de esta información. 

También pueden detectar alteraciones físicas en sus personas mucho antes de que estos se hayan dado cuenta o que hayan aparecido síntomas. 

Y bien, la perciben ¿y ya está? ¿Es por eso que se quedan absortos? 

No, no sólo la perciben, sino que “trabajan” con ella ayudando siempre a equilibrar el campo energético del lugar o persona, a transmutar energía de baja vibración (perjudicial) y, en muchos de los casos, alertándonos de que algo ahí “no está bien” para que nosotros también ayudemos a mejorar el estado energético del lugar o de esa parte de  nuestro cuerpo. 

Gato negro sobre la manta blanca
Photo by Alexander McFeron

 ¿Y cómo hacen todo esto? Los grandes “magos” gatos poseen varias formas de equilibrar y transmutar las energías “no beneficiosas”. Por ejemplo, una de las maneras en las que equilibran los campos energéticos es a través del ronroneo. Al compartir tu día a día con un gato, seguro que has vivido la experiencia de irte a la cama y que el gato se coloque sobre tu cabeza ronroneando tras un día de mucho estrés

Otra herramienta que emplean es el “almohadillar” una zona del cuerpo alterada. Muchos somos los “tratados” por sus gatos cuando padecemos algún dolor: viene tu compañero felino, se coloca justo sobre el lugar que te duele y comienza a almohadillarse sobre esa zona. Y nosotros sólo pensamos “¡¿justo tienes que almohadillarte ahí que me duele?! Mira que tienes el resto del cuerpo para hacerlo”. Bien, ahora ya sabes por qué van justo a esa zona. Y no tiene nada que ver con fastidiar, es justo lo contrario: tratan de ayudarnos en todo lo posible. 

Por último, pero no menos importante, sabemos que el gato es protector y guardián. Tiene una alta capacidad protectora ante energías “no deseadas” y es muy sensible para saber qué energías deben acercarse y cuáles no. 

Durmiendo con mi gato
Photo by Chris Abney

Esto ya lo sabían en el  antiguo Egipto, por eso colocaban la imagen de un gato o de la diosa Bastet cerca o en la puerta de la casa. Trabajan mucho con las energías sutiles, lo que hace de ellos grandes observadores y vigías. También se conoce desde hace mucho tiempo que nos protegen cuando dormimos, ya que durante el sueño nos proyectamos o “viajamos astralmente” y ellos se quedan con nosotros en la cama protegiendo nuestro cuerpo y vigilando quién o qué se acerca. Son capaces de notar cambios o alteraciones energéticas a mucha distancia. 

Ahora ya conoces parte de las asombrosas capacidades de nuestros amigos los gatos. Así, cuando tu gato se quede mirando sin pestañear una pared en la que no hay “nada”, en lugar de asustarte o pensar “está loco”, agradécele todo el trabajo y ayuda que te regala, junto con todo su amor, a diario.


Soy Un Gato

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Haz como el gato: ¡Él sí que sabe!

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En la mente de un gato

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