john magufuli

Actualidad, Estilo de vida

El rey león

19 marzo 2021. 12:17 am

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El león más sabio y más viejo de Tanzania acudió puntual a la cita de las 4 de la tarde del 1 de junio de 2020 en la Garganta de Olduvai. 

Llegó allí cansado y triste, pero resuelto.

Había estado viajando por casi todo el país desde que su nieto león le hizo notar la ausencia del hombre blanco en los safaris, a cuya presencia estaban acostumbrados desde generaciones.

Era verdad. Ya no venían tantos exploradores, turistas ni viajeros, y, si lo hacían, llevaban una mascarilla tapándoles nariz y boca. Esto último era lo que más había llamado la atención al león y a su nieto, porque nunca lo habían visto. Así pues, el león abuelo decidió explorar por su cuenta los lugares donde solían estar los viajeros foráneos. 

Ya no venían tantos exploradores, turistas ni viajeros, y, si lo hacían, llevaban una mascarilla tapándoles la nariz y la boca. Esto último era lo que más había llamado la atención al león y a su nieto

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Foto: Damian Patkowski

Se asomó a los campings de lujo, resorts, hoteles y villas donde antes los viajeros disfrutaban de la magnificencia de este lugar del mundo besado por el universo pero que hoy, apenas un puñado de ellos se alojaba. Eso, cuando los encontraba abiertos, porque muchos habían colgado el cartel de “Cerrado temporalmente debido al Covid”.

Se adentró en los pueblos y comunidades “turísticas” donde antes los encontrabas a cientos, pero ahora solo estaban los nativos, buscándose la vida como podían. Incluso los Massai se quejaban de su ausencia, ya que ahora malvendían sus artesanías y sus espectáculos a los pocos que llegaban. Y todos tenían miedo al famoso “Coronavirus”.

En el resto de comunidades, pueblos y ciudades, la cosa iba a peor: escuchó que en los mercados la gente ya no venía tanto a comprar por el coronavirus, y que sus ventas habían bajado a tal extremo, que muchos habían decidido engrosar las filas del mercado negro, la prostitución y la trata infantil.

Casi todos tenían miedo, algunos no salían de casa, pero para la mayoría eso no era opción, porque tenían que buscarse la vida y seguir con sus negocios a pesar del coronavirus. El león notó que los pocos hospitales que había seguían siendo lo mismo: pocos hospitales. Es decir: un médico por cada 33.000 habitantes. Los niños seguían muriendo por desnutrición y paludismo y los mayores por el sida. Seguía siendo como hace 20 años, pero ahora peor, con un nuevo agravante que traía miedo y que se llamaba Coronavirus. Así que no, no podían permitirse el lujo de una enfermedad más con esos números, pensó el león.

Y así se lo trasladó a John Magufuli, presidente de Tanzania, aquella tarde, en la Garganta de Olduvai, cuna de los asentamientos humanos más antigüos, origen de toda una civilización. Poca broma.

Magufuli le escuchó atento, sin perder detalle y con el corazón en un puño.

-Me preocupa el coronavirus- concluyó el león.

-No te preocupes más- dijo el Presidente. Y tras despedirse, hizo lo que tenía que hacer.

Eliminar al virus de raíz.

Hoy, en ese lugar de la tierra que vio nacer a la humanidad, ha vuelto el león. No para encontrarse con Magufuli, sino para honrar su memoria. Ha observado el atardecer tanzano en silencio. Ha sentido tristeza. Ha sentido dolor. Y lo peor es que ha vuelto a escuchar en su interior las palabras de todos sus antepasados, que le advirtieron: el humano es peligroso. Sé cauto.

Magufuli no lo era. Pero eso solo lo sabía el león más sabio y más viejo.

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Foto: Ivan Diaz

...lo peor, es que ha vuelto a escuchar en su interior las palabras de todos sus antepasados, que le advirtieron: el humano es peligroso. Sé cauto.


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