Encajar. La belleza que no encaja en los cánones clásicos

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En belleza, encajar está sobrevalorado

21 noviembre 2019. 12:21 am

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Tenemos una noticia que te va a alegrar el día: La belleza que no encaja en los cánones clásicos, es bien. Pero eso sí, hay que creérselo.

Amigas, así no podemos seguir.

En el mejor momento de la historia para romper de una vez con todas con viejos cánones de belleza que nos encorsetan resulta que 7 de cada 10 de nosotras (según un estudio de Dove)  todavía nos sentimos presionadas para encajar en estándares de belleza poco realistas.

Si Cleopatra o María Estuardo pudieran hablarnos desde el más allá nos dirían que no dan crédito al ver lo afortunadas que somos las mujeres del siglo XXI, que tenemos absoluta libertad para salir a la calle como nos salga del moño (y todas sabemos que es la mejor opción cuando no queremos arreglarnos el pelo o lo llevamos remal).

Belleza, no encajar. Cleopatra
Photo by Lara Hernandez

Piensa en Cleopatra. Una mujer bastante normalita de aspecto (aunque en las retinas de todos esté grabada con la preciosa cara de Elisabeth Taylor) cuyo verdadero punto fuerte residía en su poderío intelectual y en su apabullante actitud de jefaza. Pues bien, aunque cada día debía hacer frente a la ingente tarea de gobernar un país -además era comandante naval, lingüista y escribía tratados médicos-, es más que probable que por exigencias de palacio nunca llegara a presentarse ante nadie sin antes haber llevado a cabo su exhaustivo ritual de belleza diario. Este incluía baños de leche de burra y miel, cargar con estudiadas pelucas, maquillarse ojos y cejas con capas y capas de kohl, aplicarse mascarillas de polvo de oro para dar luminosidad a la piel y por último, poner sobre los labios una mezcla de ocre rojo y óxido de hierro a modo de rouge.

La dictadura estética sobre las mujeres no hizo más que empeorar con el tiempo. Pensemos en las mujeres que llegaron al mundo unos siglos más tarde, en la época victoriana. Ellas sí que fueron unas verdaderas fashion victims, ya que para estrechar la cintura al máximo y al mismo tiempo realzar el pecho y las caderas se veían obligadas a usar unos corsés tan apretados que muchas sufrían continuos desmayos, y algunas incluso, murieron por deformaciones en el tórax.

En Oriente tampoco se libraron de la presión. En Japón, desde el siglo X hasta finales del siglo XIX, las mujeres casadas debían aplicar una vez al día una solución de limaduras de hierro y vinagre para ennegrercer sus dientes como una muestra de que aceptaban sus responsabilidades como esposas y madres.

A nosotras, sin embargo, quienes mandan en el cotarro estético -es decir, las marcas y los medios de comunicación- nos quieren hacer sentir cada vez más libres en nuestra piel. Para la mayoría de los anunciantes de moda y cosmética poner los cánones de belleza patas arriba se ha convertido en una obsesión y estamos empezando a ver pecas, cicatrices, dentaduras imperfectas, michelines, pieles con acné, con vitíligo y con arrugas donde antes solo veíamos repetido una y mil veces el mismo patrón de perfección inalcanzable.

¿Quieres ejemplos, mujer de poca fe? Ahí van solo unos cuantos:

Con el título de #Muéstranos (#ShowUs en inglés) llegaba este mismo año el último gran proyecto de Dove. La marca cosmética ha creado junto a Getty Images -uno de los distribuidores de imágenes más importantes del mundo- y Girlgaze -una plataforma de nuevas fotógrafas que generan material inclusivo y diverso- el mayor banco de imágenes del mundo, con más de 5.000 fotografías que destruyen los estereotipos de belleza y muestran mujeres reales, tal y como son, de 39 países distintos. El objetivo es poner a disposición de los medios de comunicación y las agencias de publicidad estas imágenes para que las utilicen en sus campañas y ayuden a ampliar la definición de belleza.

Esta primavera Gucci Beauty lanzaba una colección de maquillaje compuesta por 58 tonos de labiales. Pero la verdadera noticia fue que las bocas de las modelos elegidas (como la de una de las protagonistas de este lanzamiento, la cantante punk Dani Miller) están muy lejos de ajustarse a los estándares habituales para anunciar una barra de labios.

En su última campaña de verano H&M huía en su publicidad de los habituales cuerpos fibrosos con tripas planas a los que nos tiene acostumbradas para poner en su lugar cuerpos reales en bikini.

En 2017 y 2018 Zara utilizó modelos de más de 40 años con arrugas e imperfecciones sin retocar  en sus campañas y catálogos.

Basándose en un estudio sobre la diversidad racial, L’Oréal Paris acaba de presentar la reformulación de su famosa base de maquillaje Accord Parfait que con 48 tonos y subtonos  cubre las necesidades de color de las mujeres de todas las razas del mundo.

El tallaje de la línea de lencería de Rihanna, Savage x Fenty, es apto para cuerpos de todo tipo: abarca desde la XS hasta la 3XL. Y tanto en los desfiles de presentación como en su cuenta de Instagram la cantante apuesta por mujeres muy diversas: con curvas, delgadas, musculadas, con pecho voluminoso, con poco pecho…

Como un tributo a la individualidad “pura, sin disculpas” estrenaba esta primavera la marca americana de maquillaje Urban Decay su campaña Pretty Different, protagonizada por el actor, músico y activista Ezra Miller y la rapera Lizzo.

Nuestra diversidad es nuestra fuerza. La vida no tendría sentido y sería muy aburrida si todos fuéramos iguales

Angelina Jolie

Todo esto es algo bueno, muy bueno, amigas. Se están dinamitando las fronteras de lo que es bello para que entren la individualidad y la diversidad a ocupar en los medios el lugar que de hecho, ya ocupan en la realidad.

Se están rompiendo estereotipos de belleza que, al igual que nos pasa a veces con la clase política, no nos representan, por lo menos no a la mayoría de nosotras.

¿Y a quiénes tenemos que agradecerles que los departamentos de marketing estén abrazando la diversidad y la inclusión con tanto entusiasmo?

A tus hijos, a tus hermanos pequeños, a tus sobrinos. En definitiva a los preadolescentes, adolescentes y jóvenes de poco más de 20 años, esa Generación Z que engloba a los nacidos en la era digital. Ellos apenas consumen publicidad convencional, sus referentes estéticos están en Instagram, en Youtube y en Tik Tok. Y ahí mandan la diversidad, la inclusión, la fluidez de género y el body positive. Es decir, ideales de belleza mucho menos rígidos que los que vemos en los medios tradicionales, ya que hablamos de personas reales subiendo fotos y vídeos de ellos mismos.

Gracias a ellos estamos cada vez más cerca de acabar con los estándares de belleza que nos aprisionan y causan insatisfacción e infelicidad. Porque para esta generación de nuevos consumidores la belleza está ligada a la autenticidad. Y nos están poniendo deberes: Tenemos que aprender de ellos a sentirnos bellas en nuestra propia piel, reafirmándonos en nuestra individualidad.

Así que be different, my friend. Porque los rasgos de tu cara, las formas de tu cuerpo, la textura de tu piel, aunque no encajen en los cánones clásicos son lo que te hace diferente y única. Y esto es una buena noticia, está sucediendo y nosotras tenemos la inmensa suerte de estarlo viviendo. Ahora solo nos falta creérnoslo: Ser nosotras mismas, es bien.


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