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Lactancia Materna: ¿quieres saber más de ella?

15 junio 2020. 9:00 am

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¿Por qué la lactancia supone tanta controversia?, ¿por qué supone que las mujeres nos enfrentemos tanto?, ¿hay algo detrás de todo esto? Recordemos algo: todas queremos siempre hacer lo mejor.

Dar de Mamar a un bebé siempre había sido un acto instintivo, hasta hace algo así como 200 años. En verdad, esto es muy poco si tenemos en cuenta  el origen de la humanidad...

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, todo es controversia alrededor de este tema: se crean bandos de madres, hay mujeres que afirman que es una esclavitud, se censura porque se vean los pechos y, en muchas ocasiones, se produce asco y arrinconamiento.

Quiero empezar por decir que mamar es uno de los primeros actos que espera un bebé nada más nacer, el primero es encontrarse con su madre, con su calor, su piel desnuda y su olor inequívoco.

Mamar es uno de los primeros actos que espera un bebé nada más nacer, el primero es encontrarse con su madre,

Para el recién nacido no existe otra forma de alimento; tampoco existe nada que se le adapte mejor, tanto a su aparato digestivo como a sus necesidades de desarrollo. Por ello es tan importante y necesario el pecho de la madre.

Por otra parte, la mujer-madre, que ahora tiene un bebé encima, sin saberlo, lo necesita de igual manera. Porque amamantar a su cría supone que su cuerpo está realizando el trabajo que tenía previsto, que existe equilibrio bioquímico en su cuerpo, pues está segregando el nivel de hormonas necesario para que ella se sienta bien, quiera estar con su bebé y la vida fluya de manera natural. 

Cuanto mayor contacto hay entre madre y bebé, cuando más natural es la crianza, cuanto más nos dejamos llevar por nuestro instinto más profundo, sin pensar en lo que “dice la sociedad”, mucho mejor se nos dan las cosas.

Seguro que muchas pensáis que soy una talibana de la lactancia: no me considero así, más bien me considero “talibana” de la ciencia, porque de todo esto que estoy contando, hay estudios que lo avalan. Cuanto mayor contacto hay entre madre y bebé, cuando más natural es la crianza, cuanto más nos dejamos llevar por nuestro instinto más profundo, sin pensar en lo que “dice la sociedad”, mucho mejor se nos dan las cosas.

Es cierto que hay casos en los que la mujer, por motivos X, no puede dar de mamar. Son los menos y, normalmente, son por temas endocrinos.

Con todo esto, no quiero decir que la mujer que decide dar pecho a su hij@ sea mejor que la que no lo hace; lo que digo, es que, se haga lo que se haga, SIEMPRE, debe ser de manera consciente e informada. Sabiendo que, en este caso, no ofrecer el alimento ideal a nuestras crías, tiene efectos secundarios tanto para madre como para hij@.

Es verdad que, cuando un bebé toma leche de fórmula, pasa más tiempo dormido, parece que se sacia más y se queda mucho más tranquilo. Voy a poner un ejemplo para entender, más o menos, lo que siente ese bebé: es esa sensación que tienes cuando te comes un cocido, una fabada o, ¡yo que sé!, una barbacoa, de esas que terminas que no te puedes mover, que la digestión se te hace pesada y que, además, te dan unas ganas irrefrenables de dormir. Eso mismo siente un RN con la fórmula.

No está adaptada a su sistema digestivo

Por el contrario, la leche humana es de fácil digestión, se adapta a las necesidades concretas de cada bebé y está libre de componentes que puedan producir intolerancia o cualquier enfermedad.

Está siempre disponible y no requiere de “líos” de preparación.

Y, ¿sabes por qué sé todo esto? No sólo porque lo he estudiado y estoy formada como asesora de lactancia; lo se, sobre todo, porque con mis dos primer@s hij@s, mis lactancias fueron frustradas. La primera por un frenillo que nadie supo detectar y por mi falta de formación, información y experiencia. La segunda... creo que sentí mucho miedo de las comparaciones que pudieran hacer mis hij@s en algún momento... no sé... siempre digo que los problemas de lactancia son un cúmulo de cosas, y lo que vemos, es solo la punta del iceberg... (de esto podemos hablar más adelante).

Con mi tercera hija, ya formada, informada y empoderada, o simplemente segura de mí misma y mis decisiones, ha sido todo muy sencillo, llevamos tres años de “teta” y todo ha sido mucho más fácil.

Noches en las que, si me he desvelado, no ha sido por preparar un biberón. Salir de casa mucho más ligeras. Pero, sobre todo, el vínculo que se ha creado entre nosotras, no ha sido el mismo.

Por eso, si algo recomiendo a las mujeres que acompaño, es que se informen, se acerquen a grupos de lactancia, madre, mujeres... y que creen una red de apoyo, encuentren a su asesora de referencia y, sobre todo, que crean en ellas y en su bebé y la capacidad que ell@s tienen para activar.”

María Tormé
Foto: Claudia Sarra

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