Otoño y los cambios que nos produce

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Otoño y los cambios que nos produce

21 noviembre 2019. 12:25 am

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Mi primer artículo para una revista tenía que ser escrito en el otoño, no podía haber sido en mejor época del año. Se debe a que el otoño es para soltar todo lo que no necesitamos, que nos sobra, tanto física como mental y emocionalmente. Y yo tenía que soltar todo lo que he aprendido sobre esta estación para que pudiese ayudar a otras personas a llevarla mejor.

Os voy a hablar de lo que implica el otoño como estación y de cómo nos afecta a los humanos en mayor o menor medida, porque ya sabemos que cada persona es un mundo y no a todas las personas les altera de la misma manera.

Para comenzar os voy a dejar un texto del libro “La sabiduría de vivir” de José María Toro, que cayó en mis manos hace unos años y que me dio una nueva perspectiva sobre esta estación, ya que he de reconocer que nunca ha sido una de mis favoritas.

"LAS HOJAS NO CAEN, SE SUELTAN…. Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja. Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse. Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento. Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación. La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja. La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros. Cada hoja al aire me está susurrando al oído del alma “suéltate”, “entrégate”, “abandónate”, “confía”… Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad. Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera. Quizás me reconozco como un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas. Quizás tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote. Quizás me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido… Solo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor. Pero también podemos dar un paso adelante para sumarnos a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”. Podemos lanzarnos a este abismo otoñal y sumergirnos en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación. Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso. Las hojas no caen, se sueltan”.

La sabiduría de vivir by José María Toro Alé

Después de leerlo me sentí muy identificada con lo que decía, con esa similitud entre nosotros y los árboles en pleno otoño. Y pude comprender mejor esta estación que no encajaba bien conmigo.

Desde que me inicié en el mundo de las terapias holísticas he ido adquiriendo más conocimientos que me han permitido saber cómo influye en mí esta estación y que puedo hacer para mejorar el estado que me produce. Cada otoño me siento como ese árbol que va dejando que sus hojas se vayan soltando una a una, aunque ¡siempre hay alguna hoja rebelde que no quiere y sólo con un fuerte vendaval es capaz de soltarse!, aunque ya van siendo más suaves gracias al trabajo realizado. 

La oportunidad que me ha dado mi amiga Lara de escribir en su revista ha sido un soplo de viento que ha venido en mi ayuda para que pueda dejar ir la creencia sobre mi capacidad de escribir para otras personas, que se remonta a mi infancia y que me ha limitado a la hora de transmitir mis conocimientos a otras personas. 

Debido a los cambios climáticos que se producen en otoño, como aumento de lluvias, disminución de temperatura y de horas de luz, muchas personas sufren lo que se denomina “astenia otoñal”. En general, se suele hablar más de la astenia primaveral, pero poco de la astenia otoñal, que se trata de una mala adaptación al cambio a esta estación. 

Y ¿qué síntomas se producen en las personas que la sufren? Cansancio, fatiga, debilidad física y mental, somnolencia, bajo estado de ánimo, dificultad para concentrarse…

¿Por qué se pueden sentir estos efectos y cómo podemos mejorarlos?

1.

Cuando hablamos de problemas a nivel físico, como puede ser la debilidad física, el cansancio, la somnolencia, se debe a que nuestro cuerpo tiene que depurarse después de los excesos que se realizan en el periodo veraniego. Para ello, nuestro sistema digestivo tiene que hacer un gran trabajo de limpieza, desde el estómago, pasando por todo el intestino, colón, hígado y páncreas, e igualmente nuestro sistema excretor, los riñones. Todo este trabajo se traduce en apatía y a veces dolor de cabeza. Pero todo esto se puede minimizar ayudando a nuestro cuerpo en su limpieza, aportándole una buena alimentación que promueva la eliminación de todas esas toxinas acumuladas en nuestro organismo.

Aquí podemos hablar de un simple cuidado de la dieta, u optar por limpiezas de hígado y colon con terapias y productos específicos, así como ayunos controlados.

Detox
Photo by Vegan Liftz on Unsplash

2.

Si simplemente queremos ayudarnos con la dieta debemos aumentar la ingesta de frutas y verduras de temporada. En este periodo, la naturaleza que es muy sabia, nos provee precisamente de alimentos ricos en vitaminas, antioxidantes y sustancias depurativas, además de nutrirnos, aportarnos vitalidad y prepararnos para el frío. 

Entre las frutas que nos ofrece el otoño, tenemos la granada, con gran poder antioxidante; la manzana, que es muy depurativa; naranja, mandarina y kiwi, ricos en vitamina C; y otras como pera, uvas, chirimoya, aguacate, etc... Las frutas yo siempre recomiendo tomarlas fuera de las comidas para poder digerirlas mejor. Aunque estamos muy acostumbrados a tomarlas como postre después de las comidas principales, de esta manera suelen ser más indigestas y producir fermentaciones en el intestino que nos generan los incómodos gases. También es recomendable evitar fruta para cenar, sobre todo frutas ácidas, que inciden sobre los jugos gástricos y los ciclos del sueño. 

Dentro de las verduras de esta época tenemos el brócoli, rico en vitaminas, con propiedades anticancerígenas, efecto antibiótico frente al Helicobacter pylori (en este caso puedo corroborar este efecto ya que he conseguido eliminar esta infección gracias a suplementos a base de este maravillosa verdura), así como fuente de hierro y una importante acción depurativa hepática; las alcachofas ayudan a reducir el colesterol, regulan el estreñimiento y diarreas, viendo que mejoran los síntomas de pacientes con síndrome de intestino irritable (SII). También están la coliflor, calabaza, boniato, lombarda entre otras. Todas con grandes propiedades que ayudan a nuestro organismo a estar mejor. Al igual que con las frutas es mejor tomarlas cocinadas por la noche. En esta época las cremas y purés están deliciosas y son más digestibles por la noche. Aunque ya sabéis que hay infinidad de formas de tomar las verduras.

foto alcachofas y cítricos / coliflor y brocoli
Photo by fcafotodigital on ISTOCK

3.

Y por supuesto, para estar bien físicamente, es importante hacer algo de ejercicio físico cada día, aunque sean unos minutos. Puede ser, desde caminar un mínimo de media hora, hasta hacer una tabla de ejercicios básicos en casa. A mí por ejemplo, me encanta hacer las asanas del saludo al Sol, que estiran mis músculos y los tonifican, además de aportar energía y vitalidad. Tener en cuenta que el exceso de ejercicio tampoco es bueno para el cuerpo, ya que nos oxida y acelera el envejecimiento celular, así que ¡¡ejercicio con moderación!!

Foto saludo al sol
Photo by PeopleImages on ISTOCK

4.

A nivel mental-emocional, el hecho de que muchas personas se sientan deprimidas es debido a la disminución de las horas de luz, y el cambio en los ritmos vitales que produce un desequilibrio interno. A menor nivel de luz, mayores son los niveles de melatonina, que se produce en oscuridad, y nos aumenta la somnolencia. Por otro lado, esta disminución en las horas de luz provoca una reducción en la producción de serotonina, relacionada con el bienestar y la felicidad, lo que produce un aumento de los estados de tristeza. Igualmente ocurre con los niveles de vitamina D que comienzan a descender en esta época del año, debido a que la fuente principal y más segura es el sol, ya que el propio cuerpo regula sus niveles cuando lo tomamos. 

Para mantener un buen estado mental-emocional también es muy importante la alimentación y el ejercicio físico como dije anteriormente. Tomar el sol unos minutos al día si es posible, pero es importante no llevar protección solar alta, porque sino no absorbemos la vitamina D.  Y aquí tienen un papel muy importante las terapias energéticas. Como os comentaba al principio, desde que incorporé este tipo de terapias en mi vida, se produjo un cambio importante en mi forma de afrontar el otoño.

En este caso estamos hablando de cómo nos puede repercutir el otoño en un plano mental-emocional. Y nos suele ocurrir que muchas veces no somos conscientes de esas creencias y esos patrones de comportamiento que tenemos y que no se quieren soltar, y aun sabiéndolo, no sabemos cómo podemos cambiar.

Tomando el sol
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5.

A mí me han servido mucho todas las terapias que se han ido cruzando en mi camino para hacerme consciente de todos esos comportamientos arraigados, todas esas emociones no gestionadas que te van bloqueando energéticamente por dentro y no te permiten vivir plenamente, dejando de lado nuestro ser espiritual. Hay que tener en cuenta que la espiritualidad es algo intrínseco al ser humano, que no podemos separar, ya que cuando nos desconectamos de nuestra esencia el cuerpo se revela y nos da toques de atención para que no olvidemos esa parte tan importante de nuestro ser.

En mi experiencia personal son varias las terapias que me acompañan a cuidar de mis planos mental, emocional y espiritual. La más importante en mi día a día es Reiki, ya que tiene un efecto a corto plazo ayudándome con las molestias que se puedan originar a lo largo del día, como dolores, tensiones,… Pero luego también tiene un efecto a largo plazo, que es el que ha hecho que vaya eliminando creencias y patrones de comportamiento que me limitaban. Además es una de las herramientas más sencillas y fáciles de usar, ¡¡solo necesitas tus manos y van contigo a todos lados!! 

Terapia manual
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En este trabajo también son ideales las flores de Bach que me ayudan a equilibrarme emocionalmente e ir también soltando creencias y patrones de comportamiento. Con las flores de Bach tu nivel energético se va aproximando a los niveles energéticos que hay en la naturaleza y todos sabemos que cuando nos encontramos en un entorno natural nos sentimos mejor y llenos de energía.

Un buen masaje de reflexología podal no sólo nos ayudará a nivel físico, ya que en nuestros pies se refleja todo nuestro organismo, sino que además nos está recargando energéticamente, tocando los pies es como si acariciásemos nuestro cuerpo y alma. 

Cuando veo que hay patrones muy arraigados a nivel inconsciente que pueden venir de mi embarazo o de algo relacionado con mi sistema familiar me gusta recurrir a la técnica metamórfica o a las constelaciones familiares, que nos ayudan a colocar las cosas en su sitio y sentir una gran paz interior. 

Todas estas terapias se complementan entre sí y nos van ayudando a soltar esas hojas que se resisten a caer impidiéndonos vivir con plenitud, a vivir como seres espirituales que somos, disfrutando de cada instante de nuestra vida.

Ahora ¡a disfrutar de esta bella estación haciendo uso de todas las ideas que te he dado para poder hacerlo!


Algunas recomendaciones

Espirilizador verduras

Esterilla yoga

Vitamina D

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