Cómo afrontar un duelo de pareja

Crecimiento, Crecimiento personal, Psicología

Cómo afrontar un duelo por la muerte de la pareja

25 noviembre 2020. 8:00 am

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Entrevistamos a Susana Hernández, experta en acompañamiento de duelo por muerte, separación y otras pérdidas.

No deja de resultarme curioso cómo la vida te pone delante a la persona adecuada en el momento preciso. Y así ha ocurrido con Susana. Nos conocimos la semana pasada en una sesión vía Zoom del curso que estamos realizando ambas sobre Gestión y Marketing para Terapeutas.

Susana es Coach y Terapeuta especializada en superar la pérdida. Aunque es ingeniera de origen y trabajó bastantes años de ello, la vida la llevó a acompañar a otras personas en sus procesos de duelo. Ella comenzó perdiendo a su madre siendo muy joven, años más tarde perdió a su padre también de forma prematura y finalmente, cuando había encontrado el amor de su vida y lo que realmente quería hacer con ella, la vida la volvió a poner delante otro duelo, esta vez, el de su pareja. 

Así que, en estos momentos, el proyecto vital de Susana es acompañar a otras personas en el duelo por la pérdida de su pareja. Ya sabéis que este mes de noviembre, en Flippity Flop estamos tratando el tema de la muerte y el renacimiento y creo que Susana nos puede aportar, mejor que nadie, su visión sobre la pérdida de un ser querido y como renacer de nuestro dolor como un Ave Fénix, nombre del proyecto de Susana, Susana Fénix.

Cómo afrontar un duelo de pareja

Hola Susana, he de reconocer que cuando leí tu historia me quedé sobrecogida, porque, aunque yo también he perdido a seres muy queridos, no me he tenido que enfrentar a la muerte prematura ni de mis padres ni de mi pareja. La primera persona que perdiste fue a tu madre siendo una adolescente, un momento bastante crítico en nuestro desarrollo y con un montón de problemas más añadidos a la situación. Por lo que cuentas en tu web susanafenix.com, no pudiste vivir el duelo y eso te trajo muchos problemas con el tiempo. ¿Cuándo fuiste consciente del daño que te había causado no realizar correctamente el duelo de tu madre?

Realmente no fui consciente de ello durante mucho tiempo, y creo eso les pasa a muchas personas que pierden a un ser querido de forma prematura o traumática, porque nadie nos enseña a vivir la pérdida. Nadie nos ha explicado la importancia de vivir el duelo de forma adecuada y las consecuencias que tiene el dejar, simplemente, que “el tiempo lo cure todo”, porque no es así. 

Nadie nos ha explicado la importancia de vivir el duelo de forma adecuada y las consecuencias que tiene el dejar, simplemente, que “el tiempo lo cure todo”, porque no es así

En mi caso, mi relación con mi madre no era buena, y eso estaba presente siempre en mi vida , en una mezcla de sentimientos de dolor por la pérdida de una madre a la que quieres y de dolor por la relación que teníamos y todas las heridas que quedaron abiertas. De eso era consciente, pero de lo que no era consciente es de que todo eso se puede trabajar en un duelo transformador, en un “Duelo Fénix” que llamo yo. Y como no lo sabemos, nos resignamos a vivir con ese sufrimiento interno de fondo, que nos tiñe la vida de gris.

En mi caso también teñía de gris la falta de sentido de la vida. Mi visión científica centrada en la materia de que sólo existe lo que somos capaces de ver y tocar, o de demostrar en un laboratorio. Por lo que entendía que no había nada después de la muerte, que la vida era dura, injusta… y vivía enfadada con ella. 

Todo esto y más cosas que no tenemos “bien colocadas”, y que la muerte saca a la luz de sopetón, tiñe nuestra vida de un gris que arrastramos e influye en los distintos aspectos de la vida. Muchas veces incluso sin pensar que lo hace. Por ejemplo, en mi caso, uno de los efectos de esa visión de la vida que he comentado, era sentirme culpable si simplemente descansaba un poco, porque “estaba perdiendo el tiempo”. Porque sabía que, en un momento, todo se acaba. Era como vivir en una prisa o inquietud continuas. Tenía que hacer cosas porque sentía que si no la vida se “escurría entre los dedos” y porque en cualquier momento podía terminar. No te puedes imaginar el impacto que tiene esto. Y así, tantas cosas… y no nos damos cuenta. 

Cómo afrontar un duelo de pareja
Foto: yokunen

hace que nuestra vida se complique a nivel de relaciones, salud, trabajo… y no nos damos cuenta de que son las consecuencias de ese duelo mal vivido

Así que va pasando el tiempo, y vamos viviendo con un fondo de tristeza, melancolía, culpa, sinsentido, vacío, enfado, ansiedad… unos más acentuados que otros en función del caso, que hace que nuestra vida se complique a nivel de relaciones, salud, trabajo… y no nos damos cuenta de que son las consecuencias de ese duelo mal vivido. 

Imagino que fue en ese momento de “darte cuenta” cuando te pusiste a buscar soluciones para vivir tus duelos y es lo que te llevó a dedicarte a acompañar a otras personas en este proceso ¿verdad?

Realmente no fue así, tal y como les pasa a muchas personas, y te comento porqué. 

Como he comentado, la muerte de un ser querido de forma prematura o traumática nos pone delante, de sopetón, todo lo que no estaba bien “colocado” en nuestra vida, tanto a nivel personal, como en nuestra relación con esa otra persona (nuestra pareja en este caso), y nuestra forma de entender la vida y la muerte. Y eso duele, y tiene sus consecuencias, a pesar de que pase el tiempo, ya que esas heridas han quedado abiertas. 

la muerte de un ser querido de forma prematura o traumática nos pone delante, de sopetón, todo lo que no estaba bien “colocado” en nuestra vida

Así que muchas veces, como fue en mi caso, vamos a buscar ayuda porque no estamos bien, porque sentimos que nuestra vida no nos llena, porque nos sentimos solas, porque hay áreas de nuestra vida que no funcionan, porque tenemos problemas o conflictos en nuestras relaciones, trabajo…, porque tenemos una tristeza profunda o una depresión. Esto suele ocurrir cuando ha pasado bastante tiempo y hemos sufrido demasiado, pero no porque seamos plenamente conscientes de que no hemos vivido el duelo como es necesario hacerlo. 

En mi caso, en esa búsqueda hubo herramientas y disciplinas que no me ayudaron, pero otras sí, y me cambiaron la vida. Y decidí formarme profesionalmente en ellas. Y así comenzó mi nueva vida. 

La última persona que has perdido fue tu pareja hace unos años, y es lo que te ha llevado a especializarte más en el acompañamiento a personas en duelo por su pareja. Mucha gente no sabe que el duelo tiene diferentes etapas, nos podrías hablar un poco de estas etapas en cuanto a su duración, y si se solapan unas con otras, aunque sabemos que todo va a depender de cada persona. 

Cómo afrontar un duelo de pareja
Foto: yokunen

Las cinco fases del duelo fueron detectadas por Elisabeth Kübler-Ross. Ella fue una psiquiatra que desarrolló un trabajo maravilloso en el acompañamiento de enfermos terminales, y que se dio cuenta de que esos enfermos pasaban por esas etapas antes de su muerte, en su duelo de despedida de esta vida. Y trasladó esas fases a todo tipo de duelos. Prácticamente todos hemos oído hablar de ellas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Es muy importante darse cuenta de que ella detectó estas etapas en sus acompañamientos. ¿Por qué? Porque estas etapas se dan así cuando hay un duelo vivido adecuadamente. Si no es así, nos quedamos atascadas en alguna de ellas, o en varias, de forma que simplemente vamos tirando por la vida, y aparecen los problemas que he comentado antes. 

Cuando murió mi pareja, yo tenía las experiencias pasadas de duelos “peor y mejor vividos”, además de mis conocimientos profesionales. Me encerré en mi velero (que era donde vivíamos, porque íbamos a recorrer el mundo en él ) a mil kilómetros de distancia de mi familia y amigos de origen, y apliqué en mí todos mis conocimientos. 

Durante mi proceso me di cuenta de que, para transitar esas cinco fases, era fundamental abordar cuatro pilares a los que llamé: Vivir la Pérdida, Curar Heridas, Sentido de la Vida y Afrontar la Vida. De allí surgió mi método, el Método Fénix®, y esos cuatro pilares son Los Pilares del Duelo. De estos pilares depende el paso “natural” por las famosas cinco fases del duelo, y el tiempo que dura.

No podemos forzar el paso por esas fases. Sí podemos abordar cada pilar adecuadamente

No podemos forzar el paso por esas fases. Sí podemos abordar cada pilar adecuadamente. De esta forma renacemos del duelo más sabias y fuertes, con nuestra pareja en el corazón.

No quiero terminar este punto sin decir que todo lo que tratamos y aprendemos en cada pilar, nos sirve para acompañar mejor a nuestros hijos, en caso de tenerlos, en este proceso tan doloroso, de forma que les ayuda muchísimo.

En el primer pilar del Método Fénix® se trabaja cómo “Vivir la pérdida” cuando las heridas son limpias y luego en el siguiente pilar, “Curar heridas”, nos hablas de heridas infectadas. ¿Nos puedes hablar sobre la diferencia entre heridas limpias e infectadas y la importancia de trabajar sobre ellas?

Al primer pilar (Vivir la Pérdida), le llamo el pilar de las Heridas Limpias, ya que es absolutamente natural sentir el dolor por la muerte de nuestra pareja. El dolor necesitamos sentirlo, vivirlo. El problema es que en esta sociedad no nos han enseñado a vivir el dolor. 

El dolor necesitamos sentirlo, vivirlo. El problema es que en esta sociedad no nos han enseñado a vivir el dolor

Esta sociedad ha estado principalmente enfocada en el éxito, felicidad, placer, entretenimiento, diversión… y hemos tenido todo tipo de información al respecto, desde niños. En cambio, no se nos ha explicado que el dolor es parte de la vida y no hemos aprendido a vivirlo adecuadamente. Y cuando llega, nos supera, nos sobrepasa y, o lo evitamos inconscientemente ( pastillas tranquilizantes, alcohol, comida, televisión, trabajo, entretenimiento, etc…), o al sentimiento de dolor lo alimentamos inconscientemente con pensamientos que nos hunden cada vez más y entramos en un sufrimiento que nos acompaña en la vida, pudiendo caer en una depresión.

En este pilar aprendemos, entre otras cosas, a vivir el dolor plena y sanamente, de forma que se transforma en calma y paz interior, siempre con nuestra pareja en el corazón. Abordamos la soledad por no tener a nuestra pareja a nuestro lado, y porque muchas veces, la familia y amigos siguen su vida o “desaparecen”, así como la pena por nuestros hijos, si los tenemos. Durante todo el proceso, y especialmente en este pilar, el acompañamiento, sostén y apoyo emocional es constante y fundamental.

Por otra parte, no somos perfectos y nuestras relaciones tampoco lo son, incluida nuestra relación de pareja. Y por mucho que nos queramos, siempre hay cosas que podríamos haber hecho mejor (tanto nosotras como nuestra pareja). Esas vivencias nos hirieron en su momento. Y si esas heridas no se curaron, siguen allí las queramos ver o no. Es como si hubiéramos puesto una venda encima de cada una de ellas sin limpiarlas y desinfectarlas bien. No se curaron. Sabíamos que estaban ahí, nos dolían más o menos de vez en cuando, “tomábamos algún calmante” que nos quitara el dolor y seguíamos adelante con ellas.  

Cómo afrontar un duelo de pareja
Foto: yokunen

Pero cuando llega la muerte, ésta retira de sopetón todas esas vendas y deja al descubierto las heridas con toda la infección y el dolor que produce. Por esto a este pilar le llamo el pilar de las “heridas infectadas”. Porque no se trata del dolor natural por la pérdida de nuestra pareja, sino de un dolor especialmente duro por venir de lo que no hicimos bien y traducirse en culpa y resentimiento hacia nosotras y muchas veces también hacia nuestra pareja (por lo que también nos podemos sentir culpables).

Se habla poco de esto porque “no está bien hacerlo”, ya que nuestra pareja ha fallecido. O porque nos da vergüenza. Pero si estas heridas no se curan, se quedan “agarradas” dentro de nosotras y arrastramos un sufrimiento que nos condiciona internamente y en nuestras relaciones, porque no estamos en paz. 

curamos las heridas infectadas, y lo bonito de esto es que, haciéndolo, aprendemos a conocer cómo funcionamos y qué nos llevó a actuar así

En este pilar curamos las heridas infectadas, y lo bonito de esto es que, haciéndolo, aprendemos a conocer cómo funcionamos y qué nos llevó a actuar así, aprendemos a cambiarlo y nos comprendemos mejor. Desde allí, podemos hacer lo mismo con nuestra pareja. De esta forma, nuestro amor hacia ella se “limpia” porque hemos limpiado y sanado esas heridas infectadas. Si nos abrimos a este proceso, la comprensión nuestra y de nuestra pareja, paz, amor y crecimiento que vivimos, son enormes. Y a partir de entonces llevamos con nosotras esos aprendizajes, que nos ayudarán a afrontar la vida mejor, con nuestra pareja en el corazón. 

Además de las heridas con nuestra pareja, también tratamos las heridas que se crean con familiares y amigos a raíz de la enfermedad/muerte de nuestra pareja, y buscamos las mejores soluciones para mejorar esas relaciones. También podemos abordar los conflictos, enfado o malestar con el mundo sanitario, en los casos en los que hayan surgido.

En el tercer pilar, Sentido de la vida, abordas la importancia de las creencias con respecto a la muerte. En Flippity flop se habló recientemente de este tema en la entrevista a la Dra. Mª Isabel Heraso, autora de Viajeros en tránsito. Cuéntanos tú cómo pueden afectar las creencias con respecto a la muerte en este sentido.

En nuestra cultura hay principalmente dos fuentes de las que proviene el concepto que tenemos de este mundo, de la vida y de la muerte: la religión y el conocimiento científico, centrado en la parte material de la vida, en lo que se ve, lo que se toca y lo que se puede demostrar en un laboratorio. 

En nuestra cultura hay principalmente dos fuentes de las que proviene el concepto que tenemos de este mundo, de la vida y de la muerte: la religión y el conocimiento científico

A raíz de ello hay tres tipos de personas: las creyentes, las no creyentes y las que practican la espiritualidad (pueden ser religiosas o no), y viven conformes con su forma de ver la vida y la muerte, y defienden sus puntos de vista.

Pero de nuevo, cuando llega la muerte, nos pone todo delante, sin tapujos, sin vendas, sin medias tintas. Y empiezan a pasar cosas.

Muchos de los creyentes que no practican su religión desde la espiritualidad, pueden tener dudas de si realmente lo que les han contado es verdad. De si realmente hay vida después de la muerte, de dónde estará su pareja, de si seguirá existiendo, de si estará bien, de cómo le juzgarán… o pueden enfadarse con Dios por habérsela llevado tan pronto, y piensan que Dios es injusto, que por qué se lo ha llevado a él y no a otras personas que hacen daño… 

La experiencia de los no creyentes es todavía peor por lo general, porque creen que su pareja ha dejado de existir, se ha acabado, ya no está de ninguna manera. Y eso es horroroso. Y aparece la percepción de “no sentido de la vida”, aparece el “¿para qué estamos aquí?”, etc… de una manera brutal. 

aparece la percepción de “no sentido de la vida”, aparece el “¿para qué estamos aquí?

Cómo afrontar un duelo de pareja
Foto: yokunen

Todo esto tiene un impacto devastador en nosotros y aparecen el enfado, el sinsentido, la desesperación y la desesperanza más absoluta. Nos podemos imaginar lo que significa vivir así. 

Por eso es tan importante conocer, de manera sencilla, lo que hoy en día nos muestran las evidencias médicas y científicas (física cuántica…) sobre lo que hay al otro lado, sobre lo que hay después de la muerte. ¡¡¡Porque hay evidencias!!! Y es maravilloso conocerlas y darse cuenta de que coinciden con lo que las antiguas tradiciones espirituales siempre han contado, y con lo que perciben o explican personas que han tenido experiencias místicas y trascendentales (Estados Expandidos de Conciencia) siendo creyentes, no creyentes o religiosas. 

Realmente, todos tenemos la capacidad de tener ese tipo de experiencias, pero no sabemos. Cuando alguien vive algo así, ya no hace falta que nadie le diga nada. Tiene un impacto enorme en su vida, porque aparece una absoluta certeza de que esto no acaba aquí y de que hay otro lado, desaparece el miedo a la muerte, y sus valores (lo que es verdaderamente importante) cambian. Esto es común en todos los casos.

En el último pilar, “Afrontar la vida”, te enfocas en el aquí y en el ahora, sigues viv@ y hay que seguir adelante y aquí es donde podemos renacer de nuestras cenizas como un ave Fénix ¿ verdad?

En la metáfora que uso y que, para mí, es tan significativa, realmente renacemos de nuestras cenizas en los anteriores tres pilares. Allí nos recomponemos, nos reconstruimos y nos levantamos. Y en este aprendemos a echar a volar. Aprendemos a afrontar la vida solas, con nuestra pareja en el corazón (Esto siempre lo repito porque es muy importante. Porque no se trata de olvidar. Se trata de aprender a vivir con todos los “regalos” que nos ha dejado nuestra pareja, en forma de lo bonito que compartimos juntos y de los aprendizajes adquiridos durante el duelo por su muerte. Esto, independientemente de que pase lo que pase en el futuro, incluido el rehacer nuestra vida con otra persona.). 

Se trata de aprender a vivir con todos los “regalos” que nos ha dejado nuestra pareja, en forma de lo bonito que compartimos juntos y de los aprendizajes adquiridos durante el duelo por su muerte

Aquí aprendemos a afrontar nuestras responsabilidades: 

– Hijos (si tenemos): aquí hemos ido aplicando todo lo aprendido en los anteriores pilares y en este pilar lo ampliamos)

– Problemas o conflictos (trabajo, gestiones, herencias/familia…)

También abordamos los miedos: a afrontar la vida sola, a lo que pueda pasar, a mi situación, sensación de incapacidad, de no saber por dónde empezar, miedo a quedarnos solas…

Además, tratamos el vacío, no saber qué hacer con nuestra vida, desmotivación, falta de ilusión…  

Y por último las dificultades o miedos para rehacer nuestra vida social: nuevos círculos, antiguos, estar con otras parejas… culpabilidad por sentirnos bien y por la posibilidad de rehacer nuestra vida, si surge.

– ¿ Nos puedes contar un poco qué herramientas usas en el método Fénix para acompañar a una persona que está pasando ese duelo por la pérdida de su pareja ?

En todos los pilares y sesiones, lo primero es recibir a la persona con toda la comprensión y compasión del mundo para acompañarla en este proceso. Dar espacio a sus emociones y a lo que traiga. Escuchar, acompañar, sostener. Y luego pasamos al trabajo sobre lo que haya traído.

En cuanto a las herramientas que utilizo, varían según el Pilar que estemos trabajando, pero básicamente uso PNL (Programación Neurolingüistica), Metamodelo, Coaching y Sistémico (Sistemas Relacionales). También proporciono información médica (Experiencias Cercanas a la Muerte, otras…), espiritual, filosófica, científica (física cuántica, transcomunicación instrumental…). Me remito a fuentes cuyas explicaciones son fáciles de comprender. 

Supongo que no es igual perder a un ser querido de forma repentina, ya sea un accidente, infarto… a tener que ver como sufre una enfermedad que acabe con su vida. ¿Se afronta el duelo de diferente forma?

Efectivamente, no es lo mismo en cuanto a cómo se pueda vivir el duelo, pero no me gusta comparar duelos en cuanto a dolor, en cuanto a “más o menos duro”, en cuanto a “mejor o peor”, porque cada persona tiene su pérdida con las circunstancias que sean, y esas son las que tiene que vivir. 

no me gusta comparar duelos en cuanto a dolor, en cuanto a “más o menos duro”, en cuanto a “mejor o peor”, porque cada persona tiene su pérdida con las circunstancias que sean, y esas son las que tiene que vivir

Y comparar nunca sirve de nada, en ningún aspecto de nuestra vida. No nos ayuda. Nos ayuda centrarnos en nuestro proceso para vivirlo plenamente, crecer con él y trascenderlo, renaciendo como verdaderas Aves Fénix.

Cómo afrontar un duelo de pareja
Foto: yokunen

Respecto a tu pregunta, no es lo mismo en cuanto a cómo se pueda vivir el duelo, porque en los casos de muerte no repentina, hay un tiempo en el que el duelo ya se empieza a vivir. Da tiempo de hacer lo que podamos hacer para ayudar a nuestro ser querido en su proceso, da tiempo de curar heridas, da tiempo de despedirnos… etc… pero también puede pasar que, aunque haya habido tiempo, como no somos perfectos, en alguno de esos puntos o en todos, podemos sentir que lo podíamos haber hecho mejor. Y aparece una culpabilidad adicional porque “tuvimos la oportunidad”. Por otro lado, cuando llega la muerte, no hay shock o incredulidad. Pero también puede pasar que hayamos estado negándonos a lo que teníamos delante y aferrándonos a esperanzas que explotan en la cara cuando nuestra pareja muere. 

También en el proceso, puede haber muchos sube y baja, y en estos hay un enorme sufrimiento.

Por otra parte, no hace falta que explique la dureza enorme, por no decir infinita, que supone una muerte repentina e inesperada. No hay palabras…

Pero vuelvo a insistir en que cada caso tiene sus características y es eso lo que hay que vivir y abordar, de la forma más adecuada, sin comparar, y adaptándonos de la mejor manera a cada persona y sus circunstancias, cuando acompañamos.

En estos momentos, donde solo nos muestran en las noticias muerte a nuestro alrededor, y teniendo en cuenta que la muerte en un proceso por el que todos tenemos que pasar, puesto que sabemos que todos tenemos que morir, ¿cómo recomiendas a nuestros lectores afrontar el tema de la muerte?

Cuando algo no está “bien colocado”, tanto en nosotros como en nuestra sociedad, está polarizado. Esto quiere decir que o lo escondemos, evitamos, negamos… o lo ponemos de manifiesto, potenciamos… absolutamente siempre, cuando tiene sentido y cuando no. Es decir, en ambos casos estamos en desequilibrio, por exceso o por defecto. Y en este desequilibrio, si estamos en una de las polaridades y nos movemos sin haber realizado un trabajo de comprensión y aprendizaje profundo, nos vamos al extremo contrario.

Cuando algo no está “bien colocado”, tanto en nosotros como en nuestra sociedad, está polarizado. Esto quiere decir que o lo escondemos, evitamos, negamos…

Bajo mi punto de vista, esto es lo que está pasando. Antes no aceptábamos la muerte y la tapábamos, negábamos, no queríamos considerarla en nuestra vida… por miedo, y ahora, está continuamente presente en nuestras vidas, pero de nuevo, con un trasfondo continuo de miedo. En ambos casos estamos descolocados.

Antes no vivíamos la vida con plena consciencia de lo que significa, porque no se puede vivir la vida plenamente si no se conoce lo que es la muerte y lo que hay detrás de ella, que nos lleva al sentido de la vida. Y ahora no estamos viviendo la vida porque estamos muertos de miedo ante una enfermedad. En ambos casos hay un miedo a la muerte que nos tiñe la vida

Con esto no estoy quitando importancia a la situación que estamos viviendo, a los muertos y al sufrimiento que esto ha generado en ellos y en sus seres queridos. Todo lo contrario. De hecho, me viene a la mente el dolor enorme de no poder acompañar a los enfermos de hoy en día como es sano y necesario para ellos y para nosotros, en sus últimas fases y momentos, con tiempo para despedirnos y para arropar a los que aquí se quedan, que están rotos por la pérdida de sus seres más queridos, en un funeral o en otros actos adecuados de sincera condolencia.

Cuando algo tan importante no se puede realizar, algo estamos haciendo mal. Cuando estamos muertos en vida por miedo a la muerte, algo estamos haciendo mal. No estamos honrando a la vida, que es una de las grandes enseñanzas de la muerte.

Cuando estamos muertos en vida por miedo a la muerte, algo estamos haciendo mal. No estamos honrando a la vida, que es una de las grandes enseñanzas de la muerte

Y llegados a este punto, me remito a nuestros responsables para que den espacio a expertos en materia sanitaria que puedan dar información importante para, entre todos, ir cuanto antes al origen de esta enfermedad para buscar las mejores soluciones sanitarias que nos permitan vivir plenamente y en libertad, sin miedo a la muerte y sin miedo a la vida.

Muchas gracias Susana por arrojarnos un poco de luz sobre la importancia de afrontar la muerte como un hecho natural y saber gestionar un duelo.

Flippity Flop y Susana Fénix quieren ayudar a 10 personas que estén pasando por un duelo de pareja y quieran más información que les pueda ayudar y orientar en su proceso de duelo.

Para concertar tu sesión exploratoria puedes contactar con Susana en el siguiente correo electrónico info@susanafenix.com


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