Cómo usar la resiliencia en la vida familiar y en un divorcio

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Cómo usar la resiliencia en la vida familiar y en un divorcio

14 septiembre 2020. 8:00 am

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Para sobrevivir a las incertidumbres de la pandemia las familias van a necesitar un extra de flexibilidad y huir de la rigidez

Todas las familias sabían que el septiembre de este año bisiesto iba a ser más difícil y estresante de lo normal. Después de un verano en el que hemos disfrutado todo lo que las circunstancias que impone la pandemia nos han permitido, ahora nos encontramos de frente con el toro de la vuelta al cole más extraña que hemos vivido nunca.  A lo que debemos sumarle también un regreso al trabajo que no sabemos hasta cuándo va a poder seguir siendo presencial o si más adelante tendremos que optar por el teletrabajo.

Las clases, nuestras condiciones laborales, incluso la propia salud, están sujetas a la incertidumbre. Es posible que los cambios se sucedan prácticamente de la noche a la mañana, por lo que más nos vale huir de la rigidez e intentar adaptarnos con facilidad a ellos.

Para hablar sobre cómo usar la resiliencia dentro de la familia y, si este fuera el caso, aprender a manejar con flexibilidad un divorcio, hemos hablado con Nuria Caballero Valentín, Abogada y Mediadora Familiar y Experta en Desarrollo Personal e Inteligencia Emocional.

Cómo usar la resiliencia en la vida familiar y en un divorcio

Aferrarse al pasado, o a lo que nos gustaría que fuera, no tiene sentido. La clave es la aceptación.

- Las familias se enfrentan este año a un otoño muy difícil. Ante tanta incertidumbre y posibles cambios repentinos, ¿qué pautas les puedes dar para acometer esta etapa con una actitud más flexible? 

Lo principal es mantener la calma, estar preparado para asumir que la vida ya no va a ser, por ahora o en mucho tiempo, como era antes de la pandemia y aprender a normalizar los cambios y la improvisación .

El ser humano tiene una mejor capacidad de adaptarse a los cambios que cualquier otra especie del planeta y por eso hemos sobrevivido. Aferrarse al pasado, o a lo que nos gustaría que fuera, no tiene sentido. La clave es la ACEPTACIÓN (que no resignación).

Tener mucha paciencia con cada situación, con los jefes, los empleados, la esposa, el esposo, los familiares, los hijos, los amigos. Debemos entender que todos estamos pasando por momentos muy difíciles y diferentes y por eso no podemos esperar respuestas o comportamientos iguales a los de antes de marzo de 2020. Por ejemplo, si los niños pasan más tiempo en casa, quizás no se les pueda exigir que esté todo tan ordenado como antes.

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Foto: Zoriana Stakhniv

Hay que recurrir a la creatividad y a romper patrones o estereotipos y buscar nuevas soluciones a nuevos problemas: Un padre que iba al gimnasio todas las tardes porque necesitaba desfogar al salir del trabajo y ahora no puede porque tiene que cuidar a sus hijos, quizá pueda salir a correr o montar en bici con ellos. 

Si era la madre la que cocinaba y el padre limpiaba y los hijos ponían y quitaban la mesa para cenar, quizás puedan hacer unos calendarios distintos rotando obligaciones según las nuevas obligaciones laborales o de estudios de cada uno.

O si uno de los cónyuges ahora está en paro, puede ver la oportunidad de ser el soporte en casa para el otro y para sus hijos.

También se puede llevar a cabo una revisión de ingresos y gastos: ante posibles despidos o pérdida de ingresos si se tiene un negocio propio recomiendo llevar un Excell detallado de ingresos y gastos para quitar todos los gastos superfluos e innecesarios o buscar nuevas fuentes de ingresos (poner a la venta cosas que ya no se usan).

Muchas familias y parejas se han quitado las caretas, y sin nada que esconder, han descubierto que vivían con un desconocido

- Leí que durante el confinamiento aumentaron las demandas de divorcio. Supongo que la rigidez de ciertas actitudes, el no saberse adaptar a la situación, influyó definitivamente en este aumento, ¿a ti qué te parece?

Es cierto que aumentaron las demandas de divorcio. Desde luego que ha  influido la falta de flexibilidad o rigidez por una o ambas partes ante una situación tan excepcional como la que vivimos con el Estado de Alarma y el confinamiento en toda España.

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Foto: Jackson Simmer

Esa rigidez se ha dado en muchos aspectos de la vida, que han llevado a situaciones absurdas. Por poner un par de ejemplos, la madre o padre que sólo puede usar para sus macarrones una marca determinada de tomate frito y se enfadaba porque iba al supermercado cercano a su casa y no había esa marca y se negaba a hacer macarrones a pesar de que era la comida preferida de sus hijos. O el progenitor que antes no tenía tiempo para los niños porque estaba todo el día trabajando pero ahora que está en el Erte tampoco porque está muy preocupado.

Muchas familias y parejas se han conocido de verdad en el confinamiento, se han quitado las caretas y sin nada que esconder han descubierto que compartían su vida con un desconocido. Que vivían en una farsa que se sostenía en pilares endebles como el que dirán, el consumismo, lo superficial,… Pero que a la hora de la verdad no había lo que de verdad es lo único que importa y el único pilar verdadero sobre el que edificar una relación. EL AMOR.

Las parejas ya han tenido tiempo de ver si ante las dificultades se unen o se separan, sin son más flexibles o rígidas

- Septiembre, a la vuelta de vacaciones, es un mes en el que muchas parejas deciden separarse, ¿tenemos que esperar que este año se disparen las demandas? 

Es por todos conocidos que en septiembre, a la vuelta de vacaciones, aumentan las demandas de divorcio, entre otras razones por dos cosas fundamentales:

Por un lado, durante las semanas de vacaciones, la pareja ha tenido que convivir muchas horas, cuando en el día a día a veces con el trabajo y el ritmo diario de obligaciones y ocio casi ni se ven. Entonces a veces descubren que apenas  se aman o que ya no tienen nada en común.

Por otro lado, en nuestro mundo occidental parece que el comienzo de año con todo lo que conlleva (nuevos proyectos, propósitos, ilusiones, cambios) se produce en septiembre y no en enero y por eso es el momento de tomar decisiones, ya sea apuntarse al gimnasio o separarse.

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Foto: Nate Neelson

Sin embargo, en mi opinión y por mi propia experiencia, en este año tan distinto para todos, ese efecto “cuando llegue septiembre” ya se ha dado al salir del confinamiento,  momento en el que hubo una convivencia aún más intensa y por eso no creo que este mes vayan a aumentar los divorcios.

Las parejas ya han tenido tiempo de ver si ante las dificultades se unen o se separan, si son más flexibles o más rígidos. También si en ese tiempo en el que ya no había excusas (tengo que estar en la oficina, el tráfico, etc.) el compromiso con la pareja, la casa y los hijos era el que el otro esperaba.

Por último, en este tema y por mis 25 años de experiencia en divorcios, mi reflexión es que, en los momentos de recesión e inseguridad económica como el que estamos viviendo, disminuyen las demandas. Al fin y al cabo, un divorcio supone un gasto importante de dinero, tanto por el proceso judicial mismo como por la vida que se inicia, ya que se duplican muchos gastos (casa, pensiones). En consecuencia, cuando no hay dinero para vivir cada uno por su cuenta, se suele retrasar la decisión de la ruptura.

- Desde tu experiencia como mediadora familiar, ¿cómo se puede ayudar a una pareja para que ambos adopten una actitud menos rígida, más abierta en sus posiciones y que la separación sea menos traumática? 

Voy a explicar mi recomendación en cinco puntos:

  1. Tener claro si se trata de un bache en la relación, (por algo puntual como el nacimiento de otro hijo, una pérdida de trabajo, la crisis del nido vacío porque se han ido los hijos)  o es algo definitivo que lleve irremediablemente a la separación.
  2. Si es un bache, para salir de él lo mejor es acudir a un profesional.
  3. En caso de ruptura, decidir si se opta por la separación, que puede ser temporal y reversible, o por el divorcio, que es definitivo.
  4. Una vez tomada la decisión lo más adecuado será acudir a un profesional que guíe el proceso. Lo ideal es un abogado y mediador familiar para que los miembros de la pareja no traten entre ellos los temas en los que no hay acuerdo (custodia o visita de los hijos, pensiones) ya que la situación podría acabar en una escalada de discusión sin retorno y en un divorcio contencioso.
    Cuando se tratan los puntos conflictivos delante de un profesional se siguen una pautas de respeto como no gritar y no interrumpir al otro. Pero sobre todo se da la oportunidad, a veces por primera vez, de escuchar la versión de cada uno, sus motivos, sus miedos, sus decepciones y sus expectativas.
  5. Ante una crisis matrimonial, el mayor ejercicio de flexibilidad que se puede hacer consiste en dos pasos:
    - El primero, ser conscientes de que en una separación no hay ni un solo culpable ni una sola víctima, un bueno y un malo, sino que el éxito o el fracaso de la relación siempre es responsabilidad de ambos. Esto supone hacer un buen ejercicio de introspección y autoconocimiento, y también de autocrítica, para reconocer los errores propios de cada uno. De ahí se puede pasar a trabajar el sentimiento de culpa y el perdón, a uno mismo y a la pareja.
    - El segundo, escuchar al otro en su versión de la historia, sus expectativas y deseos a la hora de la ruptura de la convivencia, la custodia, visitas y vacaciones de los hijos, los temas económicos, la liquidación de la sociedad de gananciales si la hubiere, etc.

Es importante saber ponerse en la piel y la situación del otro, por difícil que sea. No hay postura más rígida que pensar que sólo uno es el que sufre, el que va a tener menos tiempo con sus hijos o el que va a pasar más dificultades económicas.

La mujer, sobre todo cuando es madre, tiene un gran instinto de supervivencia, sobre todo para proteger a sus hijos, siendo esto determinante para adaptarse a los cambios.

- Me has comentado que en la gran mayoría de los casos somos las mujeres quienes damos el paso hacia el divorcio. ¿Significa esto que somos más valientes que ellos, que somos más flexibles ante los cambios? 

Sí así es, después de más de 25 años haciendo divorcios puedo afirmar que por mi experiencia más del 80 % de las veces es la mujer quien lo solicita.

En mi opinión son muchos los factores que influyen. Podríamos hablar de valentía o flexibilidad de la mujer ante los cambios en la esfera familiar y privada, igual que el hombre lo es para ciertas actividades físicas o a la hora de emprender negocios, por ejemplo. 

Cómo usar la resiliencia en la vida familiar y en un divorcio
Foto: Ben White

Por su propia naturaleza, la mujer -y más aún cuando es madre- tiene un gran instinto de supervivencia y también mayor inteligencia emocional, sobre todo para proteger a sus  hijos. Este es un factor determinante a la hora de adaptarse a los cambios, ver nuevas oportunidades de vida futura o imaginar nuevos escenarios sin su pareja.

Pero siendo justa, hay otro factor que hace que sea la mujer la que tome la decisión. Tradicionalmente, en la justicia española en un divorcio con hijos, lo más habitual es que sea el hombre el que salga del domicilio conyugal y sea la madre la que se queda a vivir en la casa y con la custodia en exclusiva de los niños. Además es ella quien recibe la pensión por parte del padre para alimentarlos. Todo ello hace que para la esposa y madre resulte más fácil iniciar los trámites.

Pero esto va cambiando y ya se plantean otro tipo de soluciones, como las custodias compartidas o vender la casa de los dos, lo que quizás ayude a que poco a poco se iguale el número de peticiones por parte de hombres y mujeres.

Otro de los motivos que hace que sea la mujer la que solicite el divorcio es que normalmente en su vida tienen más peso sus sentimientos. Necesita amar y sentirse amada, tanto por su pareja como por sus hijos y cuando esto le falla muchas veces su vida dejar de tener sentido. Mientras que -sin querer tachar de insensibles a los hombres- ellos, una vez pasada la etapa del enamoramiento se suelen centrar más en los temas económicos, de trabajo y de sostenimiento de la familia, por lo que les afecta más quedarse sin trabajo y sin dinero que no sentir tan presente el amor.

Un divorcio bien gestionado no tiene que ser nada traumático para los hijos

- Hablemos de los hijos. Siempre me ha parecido que los niños son mucho menos rígidos que los adultos, que aunque también les afectan los cambios que trae consigo un divorcio, lo asumen con más naturalidad y se adaptan mejor de lo que los padres piensan, ¿es así? 

Totalmente de acuerdo. Los niños de ahora tienen normalizado este tema porque desde que han nacido lo han visto en casa de sus primos, de sus amigos y de sus compañeros de clase; también en la televisión, etc.

Una separación bien gestionada por los padres respecto a sus hijos, tanto a la hora de comunicarles el divorcio, sus motivos y los acuerdos a los que han llegado como la forma de llevar a cabo esos acuerdos, no tiene que ser nada traumática para ellos.

Si se les deja claro que no son los culpables de la ruptura, que tanto su padre como su  madre les siguen queriendo y van a seguir ahí para cuando les necesiten y que no les van a faltar las cosas básicas como casa, colegio, comida y ropa, se adaptarán sin muchos problemas a los cambios.

Los adultos nos vamos haciendo más rígidos según cumplimos años y nos cuesta más asumir cambios, sin embargo los niños aún están abiertos a nuevas experiencias.

Incluso a veces viven con ilusión el tener dos casas, vivir experiencias distintas cuando están con el padre y la madre. Por otro lado, los niños no son tontos o ignorantes respecto a lo que podía venir ocurriendo entre sus padres (han escuchado discusiones o gritos, por ejemplo), por lo que yo diría que muchas veces agradecen internamente esa separación que por fin trae tranquilidad y estabilidad emocional.

Los padres pueden caer en el error de proyectar en sus hijos sus miedos y sus inseguridades. Para evitarlo es fundamental buscar apoyos o asesoramiento profesional.

Dada la incertidumbre que nos depara el futuro nunca antes fue tan importante acudir a cualquier tipo de terapia que ayude a encontrarse en paz con uno mismo

- Por último, como experta en crecimiento personal, me gustaría preguntarte sobre qué terapias complementarias a la psicología tradicional pueden ser de ayuda, tanto a nivel individual como de pareja, para superar este nuevo curso que sin duda alguna va a estar lleno de escollos y desafíos laborales, familiares y escolares.

Te diría que, dada la incertidumbre que nos depara el futuro, nunca antes fue tan importante acudir a cualquier tipo de terapia que ayude a encontrarse en paz con uno mismo y afrontar con serenidad las dificultades o cambios que nos traiga la vida.

Aparte de la psicología tradicional, a la que lógicamente acudirá quien lo necesite, hoy en día hay infinidad de terapias, estilos de vida y técnicas.

Yo recomiendo encarecidamente que la gente se inicie en alguna técnica de relajación como la meditación , el yoga o el taichi. Esto se puede hacer en casa y en solitario, aunque si no se sabe, desde luego es mejor acudir a profesionales, al menos para la iniciación en estas prácticas.

Para la pareja recomiendo acudir a sesiones con terapeutas de pareja o a un mediador familiar, tanto si las sesiones van guiadas a recuperar y restablecer la relación de pareja como si fuera para proceder a la separación de la mejor manera posible.

En cuanto a terapias individuales de desarrollo y crecimiento personal pueden ser útiles sesiones de coaching, de inteligencia emocional o de desarrollo personal, donde un profesional acompaña al cliente en ese camino de cambio, de descubrimiento, de transformación.

Por lo que respecta a terapias espirituales recomiendo algo ya menos conocido como son las Constelaciones Familiares o las Canalizaciones, donde el objetivo es ya de mayor transcendencia: encontrarse con su verdadero yo, el alma, y con el propósito o misión de vida. 

Como has visto, los antídotos que usemos contra la rigidez y las herramientas que apliquemos para afrontar los cambios con flexibilidad pueden ser de gran ayuda en el ámbito familiar. No solo en estos tiempos distópicos que estamos viviendo, sino en todas las etapas de tu vida en pareja.

Puedes ponerte en contacto con Nuria Caballero en el número +34 629 154 817 (llamada o WhatsApp) o a través de su mail (nuriacvalentin@gmail.com).


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